Vivir la cotidianidad sin que la mente se agite

Vivir la cotidianidad sin que la mente se agite

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Hay una etapa superior en la compresión a la que denominamos “discernimiento”. Cuando el saber nos afianza en la seguridad de reconocer qué es lo Real y qué lo ilusorio, entonces la mente navega con alegría y calma por los océanos de lo metafísico. Allí, en esa comprensión superior, reconocemos a ciencia cierta qué es maya, la ilusión. Apuntalados en dicha certeza podemos vivir la cotidianidad sin que la mente se agite en los terrenos de la duda o la desesperación. De esta forma certera reconoces que Brahman es la Conciencia Absoluta y no-dual; que lo Real es la simpleza de ver el universo simultáneo y ubicuo desde tu propia mente. Desde esta comprensión de lo Real, jamás el dolor y el conflicto podrán retirar tus certezas, de tal manera que tu mente siempre podrá seguir el sendero de la quietud.

La comprensión es un momentáneo estado de libertad que otorga el saber respecto a un objeto, mientras que la comprensión metafísica discernitiva es un estado de libertad total respecto a todos los objetos. La comprensión final es una virtud que emerge cuando el ser humano deja de pasearse por los terrenos de su propia desesperación. La conciencia prevalece sobre cualquier otra circunstancia en la vida.