Vichara

Vichara

Indagar implica una especial forma de conocer, de percatar y analizar la naturaleza de un evento mediante la razón o las preguntas. Se ha traducido al castellano el concepto vichara como un tipo específico de autoindagación que lleva a la comprensión final de Uno Mismo o del Ser.

Fue Ramana quien acuñó el termino vichara, concepto nacido mediante una vivencia exclusivamente personal. Vichara desenvuelve una idea altamente filosófica que conlleva un saber real y profundo. Ramana denominó vichara a la especial forma de analizar, mediante los estratos reflexivos, una serie de ideas cuya síntesis le llevó finalmente a la propia realización interior.

Erróneamente, autoindagar se convirtió, con el paso del tiempo, en un mecanismo dialéctico que por sí mismo debía inducir la Libertad Total, cosa absolutamente imposible de lograr a través de este mecanismo racional. Se interpreta actualmente vichara como un simple y eficaz proceso racional que debería transportar a la realidad del Ser.

La evolución temporal del término vichara adulteró su esencialidad. Ramana intentó expresar con palabras sencillas parte del proceso mental que llevó a la extensión de su propia identidad para identificarla con lo infinito. Se ha llegado a confundir tanto la significancia del término vichara, que cada vez más pseudo discípulos suyos abonan al concepto una errónea apreciación añadida a la idea primigenia. Generalmente son aportes de una interpretación poco inteligente y sin profundidad alguna, es decir, no llevan a la realización interior que tanto pregonan.

Vichara implica realmente atender a la propia fuerza de existir. Conlleva la carencia absoluta de esfuerzo cognitivo ante la mirada interior. Es la simpleza de verse a sí mismo atendiendo sin intervención alguna de categorías mentales. Es como el espacio que no tiñe de color alguno a la vista, o como el agua pura completamente traslúcida e inodora que transporta las olas.

Cuando Ramana observó el propio miedo a la muerte, su temor asociado a la atención de ese evento se desvaneció, dejando limpia la fuerza atenta de existir como un continuo que se reconoce espontáneamente en sí mismo.

Cuando autoindagues correctamente tu mente advertirás un inmenso vacío interior, pero cuando autoindagues correctamente el vacío interior, advertirás que tu mundo interior nuevamente se transforma y que el perceptor atento no se diferencia y se diluye en la inmensidad vacua que lo cubre. Cuando autoindagues correctamente la inmensidad vacua no-diferenciada esta se trasformará y serás testigo de ser el Atman, un ilimitado perceptor no-diferente que conoce ahora el universo entero.

De forma simétrica, cuando indagues correctamente el mundo externo, tu mente se depositará enteramente en los objetos externos. La ausencia de ti mismo como perceptor lleva a la mente a vaciarse de «yo». Pero cuando la mente atentamente se mantenga diluida en los objetos e indague correctamente el mundo, entonces se advertirá un universo donde el perceptor atento no se diferenciará del despliegue sensorio de lo conocido. Finalmente, cuando la mente indague el universo no-dual que se despliega ante los sentidos, se evidenciará entonces el Atman, un ilimitado perceptor no-diferente que conoce ahora el universo entero.