Umbral e inercia en los estados de conciencia

Umbral e inercia en los estados de conciencia

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Existen cinco estados de conciencia desde los cuales es posible describir la interpretación de la mente en el proceso de percepción dual hasta el estado No-dual de meditación. Cada estado de conciencia, y cada uno de los elementos de la mente que en ella conviven tienen la cualidad de la inercia y el umbral. Gracias a estos dos aspectos la mente se conforma y adapta para realizar la cognición. La suposición primera de asumir que la conciencia es un continuo No-dual no da paso a la existencia real de eventos diferenciados; a su vez, es imposible en el mundo dual detectar los elementos frontera que evidentemente sirven de límite a cada uno de los pensamientos. Existe entonces un choque de conceptos pues, por un lado, la no-dualidad impide sentido de diferenciación en la mente y la dualidad, en cambio, lo afirma.

La experiencia dual demuestra que existen pensamientos y diferenciación entre ellos; sin embargo, la experiencia de los estados superiores de conciencia determina la invalidez de la diferenciación. El supuesto No-dual no permite sentido de diferenciación, por ello la necesidad teórica requiere la aparición aparente del umbral y la inercia como eventos intrínsecos en la participación del mundo dual.

El umbral tiene que ver con las fronteras de acceso a un estado de conciencia, un pensamiento o a cualquier hábito mental, e inercia tiene que ver con el sentido de afianzamiento que compone dicho pensamiento o hábito. Así, a medida que la inercia de una actividad mental es más firme y consistente, el umbral que se establece para acceder a ella es más débil, es decir, umbral e inercia son inversamente proporcionales.