¿Tenemos libertad o hay predestinación?

¿Tenemos libertad o hay predestinación?

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Estudiante: Si todos los aspectos de esta vida nos vienen dados por el prarabdha karma, me pregunto: ¿cómo puedo lograr un estado de No-dualidad? ¿Cómo evito el sufrimiento? Si todo está dado no tiene sentido hacer mucho pues, sea a la edad que sea, todo llegará.

Sesha: Entonces, ¿para qué meditar? Claro, si todo está dado, ¿para qué hacer nada? Parece una pregunta razonable y, de hecho, es la más frecuente respecto a este tema. ¿Tenemos libertad o hay predestinación? Si hay libertad, el futuro depende de nosotros y no de una fuerza superior; en caso contrario, somos marionetas del Creador. Visto de esta manera tan simplista pareciera que la respuesta implica situarse en uno de los dos bandos.

La columna que vemos allí, y que hace parte de la estructura de la sala donde nos encontramos, posee una naturaleza causal. ¿Qué quiere decir eso? Que la columna misma es la suma de causas previas que la conforman. En la columna están implícitos el árbol del cual se tomó la madera para su enchape; dicha madera implica necesariamente el sustrato vegetal donde se desarrolló el árbol, es decir, la tierra que lo alimentó para que posteriormente la madera pudiera ser aprovechable. A su vez, el sustrato tiene componentes producidos por incontables fenómenos naturales como lluvia, estaciones, viento, etcétera. El enchape de la columna también es una suma de causas previas; son todas ellas las que finalmente cristalizan como parte de la columna que estamos analizando.

La historia de miles de eventos convergen en el enchape que hace parte de la columna. Todos estos acontecimientos, a su vez, son producidos por otros previos que se pierden en la cadena evolutiva. Existe un nexo de causalidad en cada uno de los contenidos de todo lo que existe y, por esta razón, lo que somos también hace parte de este encadenamiento.

¿Acaso habéis podido evitar el venir aquí a meditar y escucharme? La respuesta es no. No, porque hacéis parte de la vorágine de consecuencias que se entrelazan para conformar cada instante que experimentamos. Este instante no se forjó por la libertad de un sujeto ni la de un objeto, puesto que ambos, sujeto y objeto, son partícipes de la causalidad que los constituye.

Cualquier aspecto creador, desde esta perspectiva causal, no es libre del pasado. Por ello, cambiar un instante implicaría tener necesariamente que modificar su historia. Si quisiéramos cambiar la consecuencia de la situación que conforma lo actual, tendríamos que cambiar la causa que la generó, situación que evidentemente es imposible. ¿Por qué? Porque todo el universo que estamos experimentando en este plano de consciencia es causal, se desarrolla en dirección del futuro, lo que los físicos llamarían “en dirección de la entropía”.

En nuestro planeta la lluvia viene de las nubes; a su vez, las nubes se generan por la evaporación del agua sobre la tierra y los mares. Como finalmente todo procede de una condición que es previa y que es netamente causal, no podemos evitar que hoy existan nubes que cubran el sol, pues para impedirlo tendría que haberse evitado que previamente hubiese evaporación. Para evitar la primavera necesitaríamos que tampoco el sol corriera hacia el norte cruzando la línea ecuatorial. ¿Podemos evitar todo esto? No, porque para hacerlo tendríamos que cambiar acontecimientos históricos. Dicha imposibilidad de cambio y la dependencia de los eventos históricos es inherente a la existencia misma de todo proceso causal.