Siempre hay algo que hacer

Siempre hay algo que hacer

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El mundo, como multiplicidad de eventos independientes e individuales, existe exclusivamente en una mente que dialectiza la información. Más allá de tu mente, o lo que es lo mismo, más allá de la apreciación exclusivista y limitante de tus juicios mentales dialécticos subyace la existencia asociada a la no-dualidad.

Debes mantener un tipo de vida que no niegue ni victimice la acción; al contrario: debes realizar la acción, pues tiene un compromiso con la vida misma por el hecho de estar vivo. Realiza la acción, pero hazlo con destreza. Intenta reaccionar exclusivamente al mundo que está aconteciendo, al “aquí y al ahora”, al presente. No permitas a tu mente ir a una realidad que no acontece ni perderse en los laberintos de la imaginación ni de la fantasía. Solo permite a tu mente reaccionar ante eventos presenciales pues siempre hay eventos presenciales, siempre. No podrás excusarte en decir que no tienes nada que hacer; siempre hay algo que hacer; siempre hay presente que experimentar.

Si tu mente se escabulle a la fantasía, tráela nuevamente al presente una y otra vez, aunque debas hacerlo miles de veces al día. No permitas a la vagabunda mente esconderse en la inconsciencia, en el ensueño o en la desidia. Estate siempre atento al mundo, a cualquiera de sus características: al viento en tu rostro, a la variedad de colores y formas del entorno, a los sonidos. No viajes a tu memoria si no es necesario. Pensar es sólo válido como una reacción ante el presente.

Mientras caminas, detecta tu entorno. Usa cualquiera de los sentidos para ello. Quédate en el camino y sus características. Si el camino te recuerda otro parecido, regresa; quédate en el camino de “aquí y ahora”. Ánclate en el presente y no en el pasado o el futuro. Aprende a dejar pasar el presente; no te aferres a él, no lo conviertas en pasado ni en futuro, permítele al presente nacer y morir todo el tiempo.

En la medida en que logres esto, es decir, afianzarte al presente, cada vez realizarás en mayor medida los actos sin notar que los realizas. Cada vez la acción se realizará como respuesta espontánea al presente mismo. Podrás navegar sobre la acción con tal destreza que el sentido de “yo” no se hace necesario ni imprescindible. Hecho ya esto, un día saltarás a los confines de la no-diferenciación y rozarás la experiencia de la Concentración y la Meditación externa no-duales.