Sed de vida futura

Sed de vida futura

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Al nacer, todo individuo posee una suma de tendencias innatas que florecerán en oportunidad de lugar y tiempo. Dichas condiciones serán actualizadas, sean agradables o no, por la vida misma. La errónea asociación con la acción de cualquier actualización kármica lleva al actor a identificarse mediante la egoencia y la apetencia de fruto con la acción, creando así una latente sed de vida futura que irá a engrosar la actividad potencial que ya posee el samsara. Al conjunto total de tendencias inacabadas que conforman la existencia del samsara se lo denomina sanchita karma; al conjunto de experiencias latentes que se actualizarán a lo largo de toda la vida se lo denomina prarabdha karma, y a las acciones realizadas erróneamente en virtud de la presencia egoica se las denomina agami karma, circunstancia esta última que finalmente pasa a engrosar la bolsa de sanchita karma.

Seguramente alguna vez has visto en diferido alguna competición deportiva, por ejemplo, un partido de futbol. Mientras no tengas claridad del resultado final, verlo en diferido te hace sentir la misma intensidad de experimentarlo en directo. No saber el futuro hace que ver el pasado pareciera igual de intenso. El futuro se rompería en pedazos si lo experimentáramos simultáneamente al instante presente, tal como se rompería la intensidad de la competición cuando alguien nos comenta el resultado final del juego. Por ello, esta especial forma de experimentar la realidad denominada “No-dualidad” permite fracturar el sentido temporal de pasado-futuro que solamente el “yo” acierta a experimentar, y sitúa la experiencia del acontecer humano en un orden nuevo donde los tres tiempos se mecen simultáneamente. Aunque parezca extraña y un poco traída de los cabellos, la experiencia meditativa incursiona en la estructuración de un universo soberbio, siempre continuo y maravilloso, siempre permanente a la luz de quien lo conoce: el mismo universo.