Queremos ser felices porque tenemos miedo a ser infelices

Queremos ser felices porque tenemos miedo a ser infelices

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Estudiante: Hay tantas preguntas que de niños no hacemos…, y de adultos nos comemos la cabeza intentando entender qué es este mundo.

Sesha: Si de niño no te planteas qué eres a tí misma, cuando de adulta lo haces debes alucinar. Para ser niña no tienes que plantearte quién eres, basta con responder a cada instante que te depara la vida. La mente y el cuerpo reaccionan siempre en concordancia con los instantes. Si eres niña pasas horas, días, meses en un contentamiento natural. Sin embargo, al paso de los años, un día te preguntas: ¿qué hago yo acá? ¿Cómo aparecí yo en este mundo? ¿De dónde vine? No estamos educados en función del desarrollo de la mente sino del interés que los adultos tienen por el futuro.

Estudiante: Me parece tan alucinante lo que tú estás comentando…

Sesha: Todos pasamos por el momento de nuestras propias preguntas, pero la gran mayoría no encontramos quien las conteste. Al final las preguntas fundamentales se escabullen entre los temores y las felicidades momentáneas. Nos olvidamos de nuestro centro ante la avalancha de la nueva información que nos produce interés y gusto. Incluso llegamos al absurdo de reconocernos a través de la negación de otras cosas: no somos el mar, no somos las nubes, no somos las calles…

Nacemos y morimos en la medida en que nos recordamos o no. Date cuenta que solo te acuerdas de ti mismo cuando “te” recuerdas. Nota que toda justificación que tienes de la vida, o toda justificación que tienes de tu futuro es porque recuerdas. Todo planteamiento de vida y toda meta de vida personal que logras está sustentado solamente porque recuerdas.

Este universo, tal y como se percibe en pensamiento, no es más que el producto de aquello que no es. Igual que la falsa serpiente que nace en la oscuridad no es más que el producto del miedo. La serpiente es el producto de todo aquello en lo que dudo. Es el producto del sentido de “¿me voy a morir?”, “¿sufriré dolor?”. Todo nace de la necesidad y la creencia de querer que la individualidad sea permanente. Todas nuestras dudas se traducen en crear una falsa serpiente. Así, el futuro no es más que la formalización de nuestro propio temor.

Nosotros nos afianzamos en la errónea búsqueda que la duda depara. En esencia no queremos ser tan cambiantes, preferimos la estabilidad, queremos ser felices porque tenemos miedo a ser infelices. Y lo que buscamos con nuestras acciones no es más que la formalización de dichas necesidades; ello nos hace pensar, nos hace dudar. Siempre encontramos en nuestra historia justificantes para funcionar y aceptar el miedo; desafortunadamente, la mente lo justifica todo. Lo que somos como individuos solamente existe si lo pensamos; nuestro pasado es la base del yo.