Para evitar reforzar el samskara

Para evitar reforzar el samskara

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Dado que los samskaras necesitan ser alimentados para sostenerse y crecer, planteamos que hay una forma clara y coherente de impedir su afianzamiento. Consiste simplemente en no pensar en ellos y responder exclusivamente al presente, al aquí y el ahora. Los samskaras tienen diversas simetrías a través de los cuales se expresan; son como innumerables tentáculos mediante los cuales se pueden alimentar. Para evitar reforzar el samskara o cualquiera de sus simetrías es fundamental que la atención se pose en el presente una y otra vez.

No se debe atender al samskara, no debemos otorgarle nuestra atención. Para alcanzar tal fin, se establece la necesidad de que la percepción sea una respuesta exclusiva al presente. Es innegable que necesitamos responder a multitud de eventos que se presentan, la vida nos lleva a ello; pues bien, la respuesta más clara y definitiva radica en redirigir la percepción al acontecer del aquí y el ahora, retirar la mente una y otra vez de la turbulencia de los pensamientos sin sentido y llevarla a una respuesta presencial.

Cuando un samskara no se refuerza retoma la energía de sí mismo para sobrepujar sobre los restantes hábitos mentales. Este recurrir inteligente a su propia energía hace que su presencia surja espasmódica al consumir su energía cuando, estando en el presente, no se lo alimenta con la atención. Así el samskara urge usando su energía pero no se retroalimenta, al estar la atención enfocada en una respuesta eminentemente presencial.

Dicho proceso es similar a la desintoxicación de un drogodependiente: después de un período de habitualización al tóxico de semanas, meses o años, en un principio la desintoxicación suele pintar bien; sin embargo, llegado un punto, el cuerpo reacciona incluso con virulencia ante la ausencia del tóxico. Necesita con ansia y desesperadamente que se le suministre la sustancia a la que se habituó. Algo similar se desencadena en el período de desintoxicación de un samskara a través del sostenimiento de una atención presencial que implique cortar el suministro de energía al que ese hábito está acostumbrado. Los hábitos pueden tener una identidad y una intensidad propias, gestadas a lo largo de muchas vidas y que subsisten a través de ellas. El samskara se resistirá tenazmente a desaparecer por falta del refuerzo de pensar en él. Intentará llamar la atención haciéndose amigo o buscará negociar para que nuevamente se le tenga en cuenta. En los momentos de exacerbación el dolor y la desesperación serán como entes posesos que buscan dominar cuerpo y mente, pero si allí existe la fortaleza interior para una y otra vez derivar la atención de la percepción al presente, entonces rápidamente la obsesión desaparecerá. Cobrará nuevamente fuerza con el tiempo y, tras días o semanas, volverá con renovados ánimos, pero el samskara, que usa para sobrepujar sobre los restantes pensamientos su propia energía, termina consumiéndose a sí mismo.