Observar la respiración

Observar la respiración

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Debes de tener claridad sobre los cánones de la práctica meditativa. Cuando realizas la práctica externa, la atención debe posarse sobre los objetos que hacen parte del mundo externo. En el caso de la respiración, debes sumirte en el aire y en los componentes físicos que se interrelacionan a ella. Debes convertirte en respiración. No debes observarla como un sujeto externo a ella, no. Si observas la respiración incorrectamente y a la distancia, entonces serás proclive a que se produzcan pensamientos; y de allí te perderás en tu mundo interior de recuerdos sin fin. Cuando estás fuera, en la práctica externa, debe prevalecer el objeto observado; tu atención debe afincarse sobre los objetos del mundo.

En la práctica externa lo que vale es el objeto percibido, no la interpretación mental e interna que tienes de él. Si experimentas la respiración, debes abordarla con los cánones establecidos para convertirla en una experiencia estable y firme. Estos cánones implican necesariamente que tu atención ha de depositarse sobre la respiración. Debes seguir el flujo respiratorio, debes notar como entra, baja y sube la corriente de aire. Debes estar atento a los procesos que ahí se dan, pero tienes que estar en esa actividad, en esos procesos que acontecen, ser uno con ellos. No puedes percibir la respiración como si fueras un ente externo que la observa, no.

Si estás sumergido, si estás metido en la respiración, ¿cómo puedes pensar en un libro? Debes sumergirte en la respiración como lo haces cuando ves absorto una película, implicado totalmente; ese es el canon de la práctica externa: la prevalencia del objeto sobre el sujeto. La libertad que da estar afuera implica la ausencia de mí en aquello que hago, percibo o realizo. Si estás realmente sumido en la respiración y te implicas constantemente en ella, lo más seguro es que el estado te traslade a una simetría interior en donde lo que está aconteciendo se refleja en vacío de pensamientos; tras un observador imparcial que goza la infinitud del vacío frente a él.