Ningún acto que aparece es libre

Ningún acto que aparece es libre

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Desde el dharma, como nuevo modelo de pensamiento ético, no existe un supuesto y preexistente parámetro denominado “bondad” respecto a otro llamado “maldad”. Tampoco cualquier acción se ajusta ni se cataloga entre las infinitas posibilidades que rondan entre los extremos de nuestras creencias morales.

Toda acción es por sí misma neutra, ella no tiene condicionamiento alguno. Su naturaleza es tan solo actividad, mas no moralidad. Sin embargo, el maravilloso misterio de la vida dual estriba en que una tras otra las acciones interactúan y se asocian por la falsa identificación del individuo de sentirse actor y por la apetencia por el resultado de la acción.

La magia de este nuevo modelo ético-dhármico radica en que la realización de cualquier acción física o mental induce automáticamente una consecuencia posterior en tiempo y espacio solo y únicamente si el sujeto realiza el acto por errónea identificación con ella. Es en ese mismo instante cuando el futuro aparece como ente potencial, antes no. El anhelo mismo de futuro impreso en el acto realizado por la inclusión egoica de la búsqueda del resultado, crea una potencial continuidad temporal y espacial que otorga prevalencia al sujeto dual. Por ello, toda acción kármica eterniza al sujeto, al ente egoico, gracias a que la acción se relaciona con el resultado de esta y en ambas está inmerso el sujeto.

Desde el Advaita, ninguna consecuencia de la representación dual de la cognición aparece siendo independiente de un pasado específico y ninguna acción es libre de un pasado lejano o cercano. Los actos presenciales no los creamos, simplemente suceden; el universo reacciona por el hecho de ser consciente y estar vivo. En ese juego de ilimitadas probabilidades de acción, el sujeto simplemente se cree, por error, dueño de la acción que realiza. En definitiva: la falsa creencia de asumir que él hace la acción le lleva a vivir en un universo cognitivo de acciones y consecuencias que llevan a sostener su propia valoración personal. Así, aplicado el sujeto en realizar una y otra vez acciones, y debido a la falsa identificación que opera en su mente, proyecta un tipo de vida encadenada a un futuro cíclico denominado samsara.