Maya y karma

Maya y karma

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¿Por qué una serpiente inexistente no desaparece al atenderla y al contrario, ejerce la fascinación de su movimiento y aún la vemos aproximarse decidida a atacar? ¿Cómo la ilusión asume continuidad y permite experimentarse en secuencias espacio-temporales? ¿Por qué lo inexistente permanece? Maya perdura en razón del karma. El karma provee sentido de continuidad a una falsa serpiente. El karma primigenio nace simultáneamente a la dualidad primigenia; tanto karma como individualidad son eventos simultáneos. El “yo” persiste en el tiempo y el espacio gracias al karma; sin karma no habría “yo” ni sentido de diferenciación objeto-sujeto en la mente. Maya imprime a la vida el acto ilusorio; el karma otorga permanencia a la falsa creación.

Maya implica el nacimiento del “yo”, karma implica la permanencia del “yo”. Mientras cualquier acción mental o física se realice bajo la presencia egoica, dicha acción llevará implícita una consecuencia. La presencia del “yo” en la acción genera un sentido de apetencia del fruto de la acción y el sentido de pertenencia del acto realizado. Por ello, para desdibujar el karma y dar término a maya, se apela a realizar la acción sin ninguna mira egoísta y evitando todo fruto en la acción. Este es el sendero del dharma, el camino que convierte la acción en liberación.