Los objetos del mundo

Los objetos del mundo

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El objeto de la Observación Exterior es percibir con la atención puesta en los objetos del mundo. Para impulsar esta cognición externa debes, por ejemplo, mirar con detalle las formas y colores sin forzarte en hacerlo, tal como en el juego donde observas elementos variados y, luego de un tiempo, te preguntan sobre diversas características de ellos. Puedes, evidentemente, hacerlo con cualquiera de los cinco sentidos.

Imagina que te han dado la mala noticia de que mueres en horas, pues equivocadamente te dieron a beber un producto que te ha intoxicado irremediablemente. Esas pocas horas serán las últimas y por ello advertirás todo con una intensidad que solo puede ser comparada a la excesiva novedad. Experimentarás el mundo como nunca lo has hecho debido a que te proyectarás a cada objeto que los sentidos detecten.

Aprende a ver el mundo externo tal como los niños lo hacen, con su misma simpleza e intensidad; llénate de todo evento sensorial, saborea cada percepción y hazla única.

Si tienes el hábito de ser excesivamente reflexivo y tu atención se posa de continuo en tu interior o en los sentidos, entonces será difícil proyectar tu atención a los objetos externos.

Por ello debes introducir en tu percepción el sentido de sorpresa, de novedad y de asombro. Debes aprender a acechar el mundo y descubrir las pequeñas cosas que lo hacen inmenso. Nota cómo al observar un extenso paisaje, tu atención puede posarse en el color intenso de una sencilla flor. Aprende a ver las cosas con detalle y consume tiempo para contemplar las cosas.