La sorpresa

La sorpresa

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La actitud mental correcta con la cual deben ser observados los pensamientos es idéntica a la sorpresa. En el instante mismo de la sorpresa la mente se aquieta, no surge pensamiento alguno. La sorpresa corta el encadenamiento mental tan fácil como un ruido corta inmediatamente el silencio.

En la vida cotidiana muchas veces podrás notar cómo piensas en algo intrascendente, con lo cual puedes incluso sonreír por lo cursi del recuerdo. Un ejemplo claro es cuando estudias e intentas memorizar algo. Allí notarás cómo te invaden otros contenidos mentales, pero también advertirás rápidamente cómo al notar su presencia se desvanecen uno tras otro todos los recuerdos.

Haz lo mismo en tu interioridad. Reconoce que estás pensando, ello diluirá los pensamientos y te encontrarás en un lugar vacío carente de contenido mental.