La práctica meditativa no depende de la voluntad

La práctica meditativa no depende de la voluntad

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Estudiante: Estoy sorprendido. Con apenas 15 minutos de práctica interna como usted lo describió en la página web, encontré más paz, gozo y motivación para seguir practicando que en todos mis esfuerzos de mi sadhana anterior. ¿Será acaso que el error fue el «esfuerzo», el dirigir (técnicas de concentración) la atención fijamente hacia un lugar determinado, lo cual producía una leve tensión?

Sesha: Evidentemente el esfuerzo, la intención o cualquier actividad volitiva son un obstáculo en la práctica meditativa. Basta que las retires para que tu atención se sitúe permanentemente en el presente; de inmediato notarás un cambio de paradigma en tu propia percepción.

La práctica meditativa no depende de la voluntad. La voluntad es la actividad que define la actividad del «yo». El «yo» se expresa como voluntad, pues impone el impulso de meta, de futuro y de proyección de su naturaleza.

Estudiante: ¿Hay alguien que decida dónde se deposita la atención, o es esta «llamada» por los eventos?

Sesha: La atención no se dirige, es la mente quien se mueve. Date cuenta cómo la tierra posee dos movimientos clásicos: rotación y traslación. Sin embargo, no notamos que nos movemos.

Cuando aquietas la mente adviertes lo que digo: eres capaz de ver nacer los pensamientos sobre un trasfondo estable, homogéneo y sin partes, al que denominamos conciencia, y la atención es su aspecto dinámico.

Si observas el brillo del sol sobre la superficie de un lago, notarás que sus variados reflejos advierten movimiento; sin embargo, el sol permanece fijo en el cielo. La superficie del agua imprime cambios en el reflejo; al igual, la mente ofrece el erróneo movimiento en forma de atención volitiva.