La observación exterior

La observación exterior

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Cuando la atención repose con intensidad en los objetos externos, entonces tu mente será altamente eficiente en el tratamiento de la información externa conocida. Podrás ejecutar tareas y tomar decisiones en tiempo récord. La mente no se perderá en disquisiciones absurdas y enfilará su atención a lo realmente válido y práctico.

Todas las acciones se realizarán con una destreza especial, propia de aquellos que no piensan en exceso. Realizarás toda acción pero te desprenderás de ser el actor. La acción se realizará por sí misma, creando una magia excepcional que repercutirá en el descanso del sistema nervioso. Notarás cómo el sentido del tiempo cambia; las horas serán tan solo instantes.

El sentido del yo desaparece al despersonalizarse la acción. Sin importar qué acción realices, cualquiera puede realizarse rectamente, es decir, hacerla sin quien la haga.

La sensación es idéntica a cuando coloquialmente se plantea que alguien estaba concentrado realizando una tarea. Su nivel de intensidad y eficiencia se multiplicaron gracias a que la atención se afianzó en un evento en particular. La idea es pasar de un campo a otro de cognición y mantener la atención en forma siempre de concentración.

Podrás, al comienzo, estar tan solo unos instantes en Observación Exterior. La práctica constante te llevará a lograr la destreza requerida para afianzarte en ella. Con los meses o años podrás permanecer minutos, horas o días enteros en el rol de permanecer con la atención dispuesta ininterrumpidamente en los objetos externos.