La No-dualidad es un continuo de Conciencia no-diferenciada

La No-dualidad es un continuo de Conciencia no-diferenciada

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La No-dualidad es un continuo de Conciencia no-diferenciada cuya naturaleza se presenta activa en los entes individuales, que permite la interacción cognitiva entre ellos e interconecta simultánea y ubicuamente cada uno de los componentes de dicho sistema, de tal forma que la suma total de eventos acontecidos en él siempre es constante, al igual que ocurre en las grandes leyes de conservación de la energía que la física teórica plantea. La No-dualidad establece así una forma de realidad en la cual los eventos constitutivos que son parte o se conforman como un todo en un sistema cognitivo, y que ejercen un incesante cambio relativo en el sistema, finalmente y por simetría de su naturaleza no evidencian cambio alguno en la globalidad de dicho sistema.

La conciencia individual tal como los humanos la experimentamos tiene, en razón del pensamiento Advaita, otra condición adicional de receptáculo de un “yo”, y es la de integrar cognitivamente todo el universo de análisis que puede ser pensado.

Las variables de estimación en la No-dualidad tienen que ver con los procesos intelectivos y, específicamente, con los procesos mentales que operan en el momento mismo de la cognición. Cuando la mente emprende su actividad dialéctica al interactuar con el entorno, se pone en movimiento una serie de leyes compensatorias cuyo fin esencial es plantear un sentido de invariancia en el sistema cognitivo cerrado escogido teóricamente, sea este un individuo o una colección de estos; son las ideas denominadas maya y karma. Estas son las leyes universales, las grandes “fuerzas” o actividades simétricas que se ponen en movimiento al “pensar” y que emergen para equilibrar las variables de estimación en los campos cognitivos cerrados y así dotar al sistema general siempre de equilibrio.

De este modo, ante la representación cognitiva que ofrece un evento independiente en el sistema, como es el “yo”, y su permanencia en el marco espacio-temporal, la presencia de las fuerzas compensatorias universales ideales de maya y karma hacen que el universo cognitivo, sin importar cual sea su interpretación, jamás haya cambiado ni cambiará.