La identificación con algo que no existe es maya

La identificación con algo que no existe es maya

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Sesha: Situarte en el presente y reaccionar exclusivamente ante él te permite deshacer la ilusión, maya. El problema es netamente cognitivo, por tal razón la solución es una recta percepción. La identificación con algo que no existe es maya; la desidentificación que nace en la continuidad de la percepción del presente rompe la ilusión, tal como desaparece una falsa serpiente que nace de una soga incorrectamente percibida.

Estudiante: Vemos la serpiente como real.

Sesha: Cuando observas una soga y experimentas falsamente una serpiente, de nada te sirve esconderte para no ser mordido. La serpiente existe solo en tu mente y es allí donde debes atacarla. Para ti, tu miedo es real, tan real como la serpiente; realmente, tu temor es ilusorio, tan ilusorio como la serpiente.

Como tienes miedo, ves la serpiente en matices de verde, en vez de ver una soga color marrón. Como tienes miedo, ves que la serpiente repta sinuosamente, en vez de notar una soga estática. Como tienes miedo, el animal te ofrece su lengua viperina, en vez de observar las hilazas plásticas que componen la soga. Lo que experimentas es fruto de tu historia y tiene realidad solo allí.

Estudiante: Pero la ilusión desaparece, en cambio este mundo no.

Sesha: El mundo no tiene que desaparecer, como sí lo hace la serpiente al observar correctamente la soga. Tu mente ha dado realidad a tus recuerdos al darles continuidad kármica. Gracias al karma solo puedes atestiguar ilusiones, no realidades. Las ilusiones consisten en ver las cosas diferenciadas de quien las observa; la realidad radica en verlas nodiferenciadas de quien las conoce; es solo eso, así de simple.

Sin embargo, lo que percibes del mundo es tan solo el producto diferenciado de eventos que componen tu historia. Lo que tú llamas lengua, miedo, verde y sinuosidad son todos conceptos divergentes unos de otros; asociados a ellos estás tú, como agente diferenciado y egoico de percepción. Pero la soga siempre está, ha estado y estará allí, justo donde no la observas.