Hora y lugar de la práctica

Hora y lugar de la práctica

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Escoge un momento de práctica que se adecue a tus necesidades y tiempo libre. No hay momentos más puros que otros ni lugares que mágicamente aquieten la mente. El desorden mental es un hábito adquirido por milenios y, como tal, no reacciona más que a su propio refuerzo. Es absurdo intentar buscar un lugar adecuado para estimular la interioridad cuando la mente ya de por sí es un completo desorden. Sin embargo, busca un lugar o una hora donde no pelees con tu propio cansancio físico ni con el entorno.

A una mente distraída le cuesta un mayor esfuerzo que a otra más equilibrada sobrepasar los excesivos estímulos que provoca una ciudad agitada y ruidosa. Pero has de saber que salir al campo no establecerá nuevos patrones mentales, pues ellos, tus hábitos, aflorarán estés donde estés, sin importar a qué hora ni en qué sitio realices la práctica interna.

Has de ser consciente de tus límites y de aquellos que te ofrece el mundo. No busques lo que no tendrás ni anheles lo que no vale siquiera pensar. Acepta el margen de ruido, cansancio y tiempo que tienes ajustado en tu vida para realizar tu práctica. Desde allí, desde tu propia aceptación, debes construirte sin esperar a que la magia de lo desconocido te ofrezca el mundo que tu propio esfuerzo no te puede otorgar.