Hábitos

Hábitos

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Existe la actividad mental que coloquialmente llamamos hábito. El hábito implica una representación continua de un campo cerrado de cognición. El proyectar una cita agradable el fin de semana hace que constantemente reafirmemos su anhelo y, con ello, el constante pensamiento se convierte lentamente en inquietud. Luego de la cita, y gracias a los acontecimientos gratos vividos, el sentimiento pasa de inquietud a afecto. Posteriormente, y con el refuerzo de los encuentros cotidianos, el afecto puede trasladarse y convertirse en cariño o amor.

El refuerzo constante de un campo de cognición lleva a producir su constante presencia, su evocación continua y su preeminencia sobre otros pensamientos, hasta el punto de convertirse en un hábito. Igual pasa a nivel fisiológico con la ingesta de drogas. El drogodependiente crea un hábito físico que necesita ser saciado mediante la ingesta de más droga. La necesidad y la dependencia pueden ser estudiadas igualmente como campos de cognición cerrados.