Fluir en la percepción del mundo externo

Fluir en la percepción del mundo externo

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Intento demostrar en forma práctica cómo tanto la creencia respecto al valor moral como el sesgo de egoísmo propios de la acción son falacias; es más: basta realizar la acción con destreza para que nos introduzca en un estado de “expansión de conciencia” similar al que la meditación provee.

Realizar correctamente la acción en el mundo implica la intervención secuencial de cualquiera de los cinco sentidos. La atención debe depositarse siempre en los objetos sensorios y no en los sentidos. La atención al sonido debe situarse en la fuente que produce la vibración y no en el oído que la escucha, o en la forma y el color cuando se usan los ojos, pero jamás debe situarse en los globos oculares. Igualmente, la atención debe situarse en el sabor, mas no en la lengua; asimismo, la atención debe depositarse en la fragancia olorosa, mas no en la nariz; finalmente, la atención debe depositarse directamente en la piel, pues entre la sensación táctil y quien la detecta no hay distancia.

Proyectar la atención a los objetos sensorios genera una ausencia de distancia entre el conocedor y lo conocido. Dicha ausencia de distancia en la representación mental del mundo externo es el matiz que impide la aparición del “yo”. Mientras exista sentido de distanciamiento a los objetos externos el “yo” aparecerá fácilmente como propietario de la acción que realice. Nota cómo si pierdes algo pequeño y de valor tu atención se centra en los detalles visuales cercanos al lugar donde supones debe estar el objeto. Centrar la atención es situarse en el objeto, no en el sentido que sirve de intermediación a la cognición. Finalmente, deberás realizar la percepción de forma natural, es decir, sin esfuerzo volitivo alguno. Cuando logres esto podrás entonces fluir en la percepción del mundo externo. Podrás conocer el mundo y no necesitarás de la fastidiosa presencia de un “yo” que te lo recuerde.

Lo que explico no es una teoría, es una realidad. Tómate el trabajo de hacerlo inteligible y experimentable. No digas “¡no puedo!”, “¡es difícil!” Convierte tu necesidad y anhelo de Ser en impulso y voluntad de práctica. Nadie, absolutamente nadie, lo va ha hacer por ti. Practica una y otra vez sin descanso hasta convertirlo en algo natural, en un modo de vida.