El tiempo es un limitante

El tiempo es un limitante

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La temporalidad es un limitante aparente de la No-dualidad. Crea una tendencia a la permanencia de los contenidos que vienen desde el pasado y se mantienen hasta el futuro. Diariamente, al despertar, se reconocen los muros de la habitación tal como antes de dormir. La estructura del edificio es similar, los árboles parecen ser los mismos de ayer y de la semana pasada. Se supone que estos contenidos y la gran mayoría de otros, mantendrán similares características en el futuro: una hora, un mes, un año, etcétera.

Un limitante es tal, en la medida que diferencia la naturaleza del Presente como ente No-dual. El segmento Pasado-Futuro lo hace, creando noción de diferenciación entre los contenidos radicados en cada uno de los tiempos.

Los contenidos situados en la franja Pasado-Futuro se caracterizan porque sus fronteras son aproximadamente similares a medida que pasa el tiempo. El posible cambio que tengan no suele crear conflictos excesivos al perceptor. Nadie entra en crisis por notar como una nube se condensa en gotas de agua y luego pasa a lluvia. Han de ser cambios excesivamente evidentes para que el individuo reaccione; por ejemplo, un accidente, el cumpleaños, etcétera. Pero aún así, con el tiempo asumimos que aquel contenido de ayer hoy cambió.

Es innegable la existencia de Sujeto y Objetos. Pueden experimentarse cognitivamente con o sin distancia y convertirlos en Particularidades o Totalidades1. A su vez, cualquier contenido es parte de otro o suma de varios, creando una frontera que diferencia una u otra opción2. Sin embargo, cualquier contenido experimentado puede proyectarse en el tiempo creando sentido de Causalidad, es decir, tendencia a la permanencia de las fronteras3.

El tiempo es un limitante. La apreciación física temporal no es más que el producto de la interpretación dual de la mente respecto a los contenidos materiales inmersos en la franja Pasado-Futuro. ¿Dónde está la apreciación espacial y temporal del universo material mientras se duerme o se fantasea? Notamos que los Objetos y el mismo Sujeto reaparecen luego del lapso de tiempo. ¿Y ello es suficiente motivo para aseverar que realmente existen? ¿Acaso se podría afirmar que el universo existe entre lapso y lapso de sueño o de fantasía, y que sueño o fantasía son reales?

¿Cómo es posible que un contenido dual, cuya naturaleza esencial es inexistente, tal como confundir una serpiente con una soga, pueda permanecer en el tiempo con fronteras aparentemente estables? La respuesta está en la mente del perceptor. La mente imprime un sesgo de diferenciación en forma de Causalidad, y marca a los contenidos experimentados en el pasado con ciertas características que podrán reconocerse como similares en la franja temporal asociada al futuro.

1 Una primera característica de diferenciar “aparentemente” el Presente No-dual se denomina Limitante Espacial.

2 Una segunda característica de diferenciar “aparentemente” el Presente No-dual se denomina Limitante de Frontera.

3 Una tercera característica de diferenciar “aparentemente” el Presente No-dual se denomina Limitante de Causalidad.