¿El sueño profundo es un tipo de samadhi?

¿El sueño profundo es un tipo de samadhi?

Estudiante: ¿Podríamos decir que la experiencia del sueño sin imágenes, el sueño profundo, dado que no hay un testigo individual, es un tipo de samadhi?

Sesha: Aquí conviene aclarar una cosa para ofrecer una respuesta acertada. En nuestro análisis de la cognición establecemos cinco estados de conciencia posibles: Sueño, Pensamiento, Observación, Concentración y Meditación. Estas cinco etapas son más cercanas al planteamiento que hace el raja yoga, a través de Patanjali, que al que hace el Advaita a través de Sankara. Sankara realiza una descripción de los estados de conciencia en función de su relación con los diferentes niveles constitutivos de materia que se dan en el universo, y esa descripción está tomada de la escuela samkhia, creada por el Muni Kapila.

Mientras que Kapila representa el universo basado en los diversos tipos de materia constituyente, Patanjali lo relaciona con los variados niveles de cognición posibles. Patanjali establece que, según se dé la relación cognitiva entre el perceptor y lo percibido en un campo de cognición, emergerán los diversos estados de conciencia. Así, y obviando los estados de Sueño y Pensamiento por ser demasiado caóticos, establece cuatro estados superiores: pratiahara (Observación), dharana (Concentración), dhyana (Meditación) y samadhi que, unidos a yama, niyama, asana y pranayama configuran la óctuple disciplina del ashtanga yoga1.

La descripción y análisis de la no-dualidad, tal como los establece Sankara, son incomparablemente superiores a los que realiza Patanjali, pero lo cierto es que este último plantea un camino cuya descripción cognitiva paso a paso es mucho más clara y consistente que la del mismo Sankara. Patanjali enseña al buscador, Sankara enseña a quien está cerca de culminar la meta.

Así, entonces, Sankara plantea el estado causal como un territorio donde todo está en potencia, nada en el universo se expresa diversificado. La inteligencia de dicho estado se denomina Ishvara, y la materia que lo constituye se llama la prakriti o gunas en estado de reposo. Pero hay que dejar bien clara una cosa: cuando se medita nunca se pasa por el estado causal, nunca. Los estados de los que habla Patanjali, pratiahara, dharana, dhyana y samadhi son los que básicamente aceptamos como sostén de nuestra disquisición empírica de la meditación, pues son estados de atención presencial. Sin embargo, Sankara habla de conciencia física, conciencia sutil, conciencia causal y Conciencia no-dual, y la experiencia nos dice que mientras se medita jamás se pasa por un estado inconsciente, nadie puede decir que la conciencia desapareció y de repente se dio el samadhi. Es por ello por lo que queda claro que el modelo de Patanjali y el de Sankara no tienen parangón entre sí, no tienen punto de comparación en este aspecto. El mundo causal de Sankara es una necesidad teórica para explicar el desarrollo cosmológico, mas no una representación empírica de la práctica meditativa.

Aún así podría cuestionarse: ¿dónde está la atención en el sueño sin imágenes? Pues bien, en el sueño sin imágenes la atención se asocia a la potencialidad de existencia, a la placidez de lo total, a la alegría potencial que se resume en la bienaventuranza, por eso se le llama ananda maya kosha. La sensación de descanso que procura después es muy profunda, pero el estado como tal es inindagable porque no hay un “yo” de ningún tipo. Es un estado de potencialidad existencial en el que solo se da la fuerza de lo que será. Una vez más, es una realidad teórica de la que se dice que existe porque deja un halo de alegría y de bienaventuranza, pero no es una realidad por la que transitemos en el camino que conduce al estado de la Meditación.

Suma de ocho diferentes disciplinas que Patanjali, sabio indio del siglo III A.C., introdujo como primera sistematización de los procesos cognitivos mentales. El actual hata yoga no es más que una fracción que prepara el cuerpo para los estados superiores de cognición que se avecinan en la práctica meditativa.