El ser humano no solo sufre de hambre

El ser humano no solo sufre de hambre

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Todo borde, todo límite de cualquier contenido conocido en forma Particular posee incertidumbre. Se perciben los contenidos como un “algo” limitado y estable debido a que los instrumentos de cognición no poseen precisión absoluta. Siempre existe un rango de incertidumbre respecto al límite entre una apreciación Particular y otra. Entre contenidos Particulares existen umbrales, mas no realidades. ¡Son tan insignificantes los umbrales que bordean las cosas que asumimos están perfectamente delimitadas y, por lo tanto, diferenciadas!

Toda cognición Particular es percibida con distancia por un Sujeto. El Sujeto es capaz de conocer con distancia el Objeto. El Sujeto y todos los contenidos Particulares externos a él conforman la totalidad del universo.

El ritmo vertiginoso y cíclico con que el Sujeto reconoce en forma Particular el mundo que le rodea, hace que el universo se vea como la suma de innumerables entes. Cada uno se diferencia de otro mediante los atributos de “nombre” y “forma”. Así, se erigen regiones aparentemente diferenciadas del fluir homogéneo No-dual del Presente.

Una percepción Particular goza, de manera intrínseca, de poder diferenciarse de cualquier otra. Entre todas conforman el abanico universal de la percepción. Una apreciación Particular es tal, gracias a que el Sujeto reconoce con distancia cualquier modalidad de Objetos.

El Sujeto, mientras permanece distanciado, define a cada instante el mundo que le rodea. Nunca descansa de interpretar bajo los atributos de “nombre” y “forma” los Objetos o circunstancias que encuentra en el día a día. Ello hace que el ser humano esté cansado de pensar. Piensa a toda hora y en todo momento. Cuando no define el Presente, entonces evoca acontecimientos previos lanzándose al pasado o, en su defecto, se proyecta a los inexistentes acontecimientos que algún día sucederán en un potencial futuro. El ser humano no solo sufre de hambre, también sufre de descontrol mental, pues su mente se precipita a cada instante en el abismo de los juicios, en su sed egoica, en la meta futura.