El observador y lo observado

El observador y lo observado

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Existen variadas herramientas con las cuales es posible estudiar la cognición y los diferentes estados de conciencia. La más frecuente de todas ellas se basa en los conceptos “objeto” y “sujeto”. Objeto y sujeto son la base que permite en Occidente el estudio de los estados denominados “vigílico” y “onírico”. Para el Advaita, en cambio, existen cuatro tipos de estados vigílicos: Pensamiento, Observación, Concentración y Meditación. Los cinco estados de conciencia, tienen algo en común: cada uno de ellos es posible estudiarlo bajo la óptica del “observador” y lo “observado”.

Para el Advaita, el estado común de vigilia estudiado por la psicología tiene una correlación total con el estado de conciencia denominado Pensamiento. En el estado de Pensamiento predomina en la mente una actividad específica denominada ahamkara. Dicha actividad favorece el sentido de identificación egoico y, paralelamente, expresa sentido de apropiación de la cognición. La presencia del “yo” en forma de ahamkara establece una relación causal entre sujeto y objeto, es decir, da origen a la aparición de karma. Además, mientras permanece este estado de conciencia, la relación sujeto-objeto es variable e intermitente, razón por la cual ningún objeto o sujeto goza de estabilidad, lo que genera una clara distinción entre cada uno de los objetos y quien los conoce. Es aquí, en este estado, donde emergen pensamientos, sentimientos, emociones y pasiones. En él se establecen leyes de conducta psicológica y emerge la memoria de acceso voluntario e involuntario. Es este el estado de conciencia más frecuente para la raza humana; en él, los hábitos se establecen y las respuestas condicionadas son el pan de cada día. Es imposible encontrar en este estado una representación metafísica válida de la realidad. Aquí los objetos materiales se relacionan a través de leyes causales, lo que habilita la posibilidad de que haya quienes intenten dar cabida a una expresión matemática de las variables que generan todo cambio en ellos. El universo asume una representación dual, esto es, objeto y sujeto asumen una condición diferenciada entre ellos.