El ego como reflejo ilusorio de maya

El ego como reflejo ilusorio de maya

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El Advaita desvela que, en realidad, no actúa nadie; quien en verdad actúa son las gunas. La esencia humana Atman permanece inactiva como actor, aunque se mantiene siempre perenne y activa como substrato consciente No-dual respecto al universo donde se desarrolla la trama de la acción. En virtud de la acción mental (antakarana) aparece la idea de un ego que se considera autor o ejecutor de la acción. Tal ego, como reflejo ilusorio de maya, cree que actúa y que, al hacerlo, opera bajo su libre albedrío. Por tanto, la libertad o libre albedrío es, en realidad, la capacidad egoica de identificarse o no como actuante al realizar la acción. Es decir, al contrario de lo que se supone en general, la libertad o libre albedrío no es la capacidad de realizar o no una acción, sino la capacidad de identificarse o no con ella.

Este proceso de identificación o no del ego con la acción que se realiza es de suma importancia para nuestra posterior descripción ética, pues dependiendo de que exista o no identificación egoica con la acción surge una nueva modalidad de moral, o simplemente desaparece por completo toda valoración moral.

De igual forma, el Advaita afirma la existencia de la conciencia No-dual como espectador único, eterno y Real de todo lo existente. Asimismo, y simultáneamente, acepta la existencia de la conciencia egoica como una actividad aparente y momentáneamente real, en tanto permanezca la creencia de la existencia de un “yo” que se experimenta a sí mismo gracias a que se recuerda a través de su memoria.

Por lo tanto, la salida al dilema ético consiste en comprender que la única opción que tiene el individuo reside en identificarse o no con la acción que realiza, pues toda acción, en sí misma, es neutra, es esencialmente amoral1. Así, cuando el individuo se identifica mentalmente con la acción que ejecuta, la convierte en real, experimentable y relacionable con otras acciones. En cambio, si no se identifica con ella, no necesitará preocuparse nunca más por la rectitud o moralidad de la acción, ya que estará sumido en la ilimitada conciencia No-dual, en una modalidad de cognición donde todo es todo.

1  Es necesario distinguir los conceptos “amoral” e “inmoral”. Amoral es aquella acción que se encuentra fuera de cualquier valoración moral, es decir, que es moralmente neutra, como ocurre, por ejemplo, cuando la actuación se ejecuta en el “aquí” y en el “ahora”. El término “inmoral”, sin embargo, alude a aquella acción que se estima alejada de las reglas morales o contraria a ellas.