¿Dónde sitúas tu «yoidad»?

¿Dónde sitúas tu «yoidad»?

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Sesha: Nos encontramos en un gran salón de conferencias. No se requiere imaginarlo, razón por la cual sabemos que acontece aquí y ahora. Emerge sin causalidad asociada a nosotros, es decir, los acontecimientos “fluyen” por su propia historia, no como en sueños o en la imaginación, en donde la causa del universo existente subyace en nuestra mente. Nuestro salón es un mundo de infinitos constituyentes que, sumados al Sujeto que lo percibe, hacen de él nuestro universo de cognición. Todo lo que aquí acontece es parte de nuestro Presente común. Cada cual se sitúa en un lugar de la sala. (Dirigiéndose a un estudiante) ¿Cuál es tu localización respecto al salón de conferencias?

Estudiante: Me encuentro aproximadamente a mitad de la sala, exactamente frente a ti.

Sesha: Es tu localización física aproximada. ¿Cuáles son tus propios límites físicos?

Estudiante: Mi límite físico es el cuerpo físico.

Sesha: Eso es perfectamente claro, es obvio. Implica que tu cuerpo físico independiza y diferencia tu propio espacio al de cualquier otro ente.

Estudiante: Por supuesto.

Sesha: Es decir, todos nosotros y los demás Objetos físicos conformamos la realidad de tu mundo físico externo.

Estudiante: Exactamente.

Sesha: Te es fácil diferenciar tu realidad física y tus propios límites físicos, pero ¿reconoces con igual facilidad tus propios límites psíquicos?

Estudiante: ¿Mis límites psíquicos? No entiendo.

Sesha: Te reconoces a ti mismo como un ente conformado por mente y cuerpo. Has situado previamente y sin duda tus límites físicos. Ahora te pido que intentes situarte a ti mismo como ente psíquico y encontrar tus límites. ¿Acaso tienes ego?

Estudiante: Sí, me siento a mí mismo. ¡Soy!, soy yo.

Sesha: Espacialmente, ¿dónde sitúas tu “yoidad”?

Estudiante: ¡En todo mi cuerpo!

Sesha: Entonces ¿eres capaz de percibir todo tu cuerpo al tiempo como una unidad?

Estudiante: No sé, no lo había planteado anteriormente…

Sesha: Vamos ¡inténtalo! Trata de reconocer con el tacto todo tu cuerpo a un mismo tiempo.

Estudiante: (Instantes después) Me sitúo en cada parte a intervalos secuenciales…, pero todo el cuerpo al mismo tiempo, me es imposible.

Sesha: Sin embargo, te sientes a ti mismo como una unidad corporal.

Estudiante: Efectivamente.

Sesha: ¿Qué partes logras reconocer de manera secuencial mientras te observa?

Estudiante: Mi cabeza, el tronco, los brazos, las piernas…

Sesha: Muy bien. A cada una de las partes las notas como una unidad diferente de las otras. No debes inventarlas, ellas son; cada una de las partes que has definido “están aquí y ahora”, acontecen en el Presente. Intenta ahora reconocer cualquiera de ellas completamente a un mismo tiempo; toma por ejemplo los brazos.

Estudiante: (Instantes después). Ocurre igual, percibo las partes como secuencias pero no como una unidad. Aparecen innumerables contenidos: hombro, antebrazo, codo, mano, muñeca, dedos…, pero es imposible apresarlos a todos como la unidad “brazo”.

Sesha: Hace un momento tu brazo era una unidad, un único constituyente completamente definido, tal como ahora lo afirmas de tu codo, manos o cualquier otra parte.

Estudiante: Sí; pero cuando intento indagar cada una de ellas como un todo, mi mente inmediatamente se diversifica.

Sesha: Está bien, prueba entonces escoger, por ejemplo, la mano. Intenta experimentarla como una unidad ausente de partes.

Estudiante: (Instantes después). Nuevamente es imposible. No entiendo cómo, pero al intentar conocer mi mano como un todo, una unidad, inmediatamente se diversifica, se pluraliza la percepción; ahora son dedos, palma, uñas, etcétera.

Sesha: Tal vez si lo intentas con algo más pequeño, por ejemplo un dedo.

Estudiante: (Instantes después). Es idéntico. Experimento uñas, falanges, huesos…, en fin, es de nunca acabar. Hace un instante la mano era un todo, una unidad. Sin embargo, cuando intento definirla, concienciarla completamente, reconozco partes. Además, cada nueva unidad que deseo concienciar se convierte inmediatamente en innumerables partes. ¡Es de locos!

Sesha: Hace un momento afirmaste que tu límite corporal era totalmente definido respecto a tus demás compañeros y respecto a la sala de conferencias. ¿Crees que puedes afirmar eso nuevamente?

Estudiante: No puedo reconocerme a mí mismo como límite definido y estable; no sé que encontraría al indagar fuera de mí.

Sesha: Por ello afirma el Advaita que los Objetos, incluso el Sujeto, son meros conceptos con apropiación de “nombre” y “forma”, sin límites estables ni definidos. Simplemente son conceptos que se asocian mediante otros conceptos.