Cualidades del díscipulo

Cualidades del díscipulo

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El Advaita ha establecido culturalmente que la cualidad primigenia a desarrollar en un discípulo es la de viveka, discernimiento metafísico, cualidad que permite discriminar entre lo Real y lo ilusorio, entre la realidad de Brahman y la ilusoriedad de maya. Si esa cualidad no se desarrolla, el discípulo no entiende la naturaleza esencial de las cosas. Cuando en un estudiante nace viveka, aparece como consecuencia natural una segunda cualidad, vairagya, desapego mental a los objetos de sensación.

Así, si la mente posee discernimiento interior, discriminación metafísica y posee también desapego, aparece un conjunto de virtudes denominado satsampati que son, a saber:

  1. Shama. Cuando hay discernimiento y desapego, resulta fácil desarrollar de forma natural un claro control de la mente, en el sentido de que la mente se convierte en una condición fácilmente manejable. Se vuelve ecuánime, serena, equilibrada y se direcciona únicamente en pos de lo que se la solicita erradicando de plano la fantasía. Eso es shama.
  2. Dhama. En consonancia con la cualidad anterior, siempre que hay discernimiento y desapego aparece, junto al control mental, el control de los sentidos, dhama. Aparece una facultad que de manera espontánea permite desconectar los sentidos voluntariamente, facultad que, entre otras cosas, facilita el proceso de las prácticas meditativas.
  3. Uparati. Es una condición derivada de las dos anteriores, en el sentido de que es la condición que permite la reafirmación del control de la mente, shama, y de los sentidos, dhama, permite su habitualidad.
  4. Titiksha. Endurecimiento ante los pares de opuestos. Como consecuencia del control mental, del control de los sentidos y del afianzamiento de ambos tipos de control, el cuerpo se convierte en una herramienta fácilmente manejable por el individuo a la hora de hacer frente a las condiciones que el presente provee. De esta manera, titiksha es la fuerza que hace a las personas duras, impávidas, imperturbables.
  5. Srada. Se traduce como “fe”, pero no es la fe entendida como creer sin razón, creer porque sí en algo ininteligible. Srada es fe en el maestro y en las enseñanzas que él imparte. Es el afianzamiento en la creencia de las enseñanzas que le son transmitidas.
  6. Samadhana. Es un constante estado de atención al presente, un constante estado de reacción al acontecimiento que está sucediendo. Los bhaktas dirían que samadhana es un constante estado de pensamiento en Dios.

Tocaría añadir un séptimo estado, mumukshutva, que se traduce como “ardiente deseo de Liberación”. Son pocos los seres humanos que llegan a sentir esto. Son pocos los que pueden desalojar su mente de tantos preconceptos de pasado y futuro como para que su alma pueda llegar a desbordarse y albergar la búsqueda de aquello que se considera fundamental e infinito. Mumukshutva es una especie de sensación interior que invade, que quema por dentro, que impide que la vida tenga sentido si no existe aquello que es el objeto final de la existencia. Es el culmen de aspiración de la búsqueda interna. Es la representación más denodada, más fuerte, más intensa que tiene el discípulo por la Libertad final.