Consideraciones previas a la meditación interior

Consideraciones previas a la meditación interior

Es necesario entender que la Meditación Interior requiere, debido a la condición mental laberíntica de sus propios procesos, de un seguimiento claro, de un camino sistemático sin el cual es imposible lograr quietud interior.

Debe adoptarse inicialmente una postura lo suficientemente cómoda que permita al cuerpo físico permanecer sentado y erguido durante un tiempo variable, que puede estar entre algunos minutos a varias horas dependiendo del control logrado sobre la actividad física y mental.

Mientras la práctica transcurre, la identificación física postural se advierte cada vez menos. Es posible hacer la práctica también en un sillón si padeces de alguna molestia física. Sé precavido y siéntate lo suficientemente cómodo para evitar caer si pierdes el equilibrio, en razón de la ausencia de localización física que opera mientras ahondas en la práctica.

Ha de elegirse un lugar que invite a la interiorización. Es preferible, aunque no obligatorio, un sitio que no distraiga la mente hacia el exterior. Una mente educada puede abstraerse en cualquier sitio, pues la condición de identificación con los sones externos y demás molestias que ocurren fuera de la práctica se regula con la disciplina de años y años de trabajo interno.

Lógicamente, la salud corporal ayuda a crear una sensación física de menor lucha por la interiorización; pero aún así, una mente educada en la práctica meditativa puede sobreponerse a esta circunstancia.

Habiendo tomado una postura adecuada, a la cual tu organismo esté acostumbrado, debes evitar moverte, pues el cambio corporal implica la creación de un eventual foco de apreciación del mundo externo.

Ambientes perfumados, ropas especiales, lugares energéticos y otras ayudas adicionales no pueden reemplazar el descontrol mental por quietud mental; no son más que ayudas a mentes que no pueden depender de sí mismas. Durante la abstracción que opera en la experimentación del mundo interior cesa todo contacto externo, pues de no suceder esto (la cesación del contacto externo mediante el desconectar de los sentidos) es imposible una experiencia continua en el mundo interior.