Condiciones de diferenciación en el estado de sueño

Condiciones de diferenciación en el estado de sueño

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El estado de sueño emerge cuando la mente, que fluye en la masa de Conciencia No-dual, interpreta contenidos en forma de Particularidades o Totalidades. Los contenidos ideales, interpretados por la mente, fluyen continuamente sin crear lazos de causalidad Karma). El universo externo no es percibido; los órganos sensorios físicos están desconectados momentáneamente.

Diferenciación temporal: Los contenidos conocidos aparecen fluyendo exclusivamente en un ambiente temporal asociado al pasado, o mediante la proyección temporal en un ambiente asociado a un potencial futuro. Debido a que el Sujeto que allí actúa no posee historia propia, no se evidencia causalidad (Karma). El “Sujeto onírico” que conoce es una momentánea creación con sentido de yoidad, y experimenta, como agente de eventos, los momentáneos e ilusorios acontecimientos que allí operan.

Diferenciación espacial: Los contenidos percibidos adoptan cíclicamente el sentido de Particularidad o de Totalidad. Se experimenta alternativamente distancia y fusión entre Sujeto y
Objeto, generándose así innumerables apreciaciones Particulares o Totales. El Sujeto, mientras duerme, se reconoce como multitud de memoria integrada que observa toda suerte de Objetos externos a él.

Diferenciación de frontera: Todos los contenidos conocidos tienen raíz en el universo vigílico. Mientras el “Sujeto onírico” conoce, aprecia los contenidos “dentro” y “fuera” de su propia frontera sensorial onírica. Quien duerme reconoce que los contenidos se diferencian unos de otros, de manera similar a como acontece en vigilia. El mundo externo vigílico no se percibe, pues los sentidos están desconectados. Para quien sueña, existe mundo interno y externo. El “Sujeto onírico” percibe ambos mundos alternativamente.

Diferenciación interpretativa: A todo contenido mental le es asignado “nombre” y “forma”. Todos los eventos experimentados por el “Sujeto onírico” cobran realidad y, con ello, una naturaleza que en el fondo es inestable y discontinua.

Los eventos conocidos por el “Sujeto onírico” parecen reales y, sin embargo, son vacuos; parecen válidos pero ninguno es perenne; se diferencian los unos de los otros adoptando atributos específicos, al asumir apariencia de realidad individual.

Resultado: Apreciación del sentido de yoidad y de innumerables contenidos oníricos externos e internos. Toda cognición se aprecia como real. Todos los contenidos están expuestos a condiciones propias de tiempo y espacio. Todo el universo concienciado se evidencia como real. Mientras fluye el estado onírico no se percibe posibilidad de confundirlo como irreal. Basta que aparezcan en el Presente los contenidos del “aquí y el ahora”, reconocidos por los cinco sentidos físicos vigílicos, para que emerja una nueva realidad interna y externa vigílica conocida por el nuevo Sujeto. Al despertar, se invalidan los eventos acontecidos en el sueño. Los contenidos poseen ahora una naturaleza irreal, sin continuidad y totalmente ilusoria.