Como si fuera la primera vez

Como si fuera la primera vez

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Estudiante: ¿Un cuento puede aportar fantasía a la mente de un niño?

Sesha: Un cuento, por sí mismo, no puede actuar en una dirección específica. Depende del niño o de quien lo lee. Los cuentos se parecen en este caso a una fruta que puede ser comida y servir para construir un cuerpo o, en su defecto, usarse para cualquier otro fin.

Estudiante: Enseñar a los niños, tal y como suele hacerse al soplar la tarta de cumpleaños y preguntarle “Pide un deseo”… ¿es contraproducente porque se refuerza desde pequeños el mundo de la fantasía y lleva a lo que nos “venden” luego de adultos… que podemos conseguir lo que queremos deseándolo mucho?

Sesha: Debes tener claridad de que una acción, como soplar un pastel de cumpleaños, puede hacerse de dos formas básicas: «con sentido protagónico» y «sin sentido protagónico». El «sentido protagónico» nos lleva al campo de la moral, donde asumimos que una acción específica, como en este caso soplar las velas, pueden llevarnos a una consecuencia no deseada.

No es este el camino del advaita, no va por ahí. El advaita plantea que lo importante es que la acción se realice con «atención eficiente», es decir, aquí y ahora, en el momento presente. La acción no debe realizarse por su consecuencia, pues lleva a un entorno moral, sino por la misma acción, creando un modelo exclusivamente cognitivo.

Busca que tu hijo esté tan infinitamente sumergido en el soplo que no se de cuenta que lo hace. Busca que esté concentrado siempre, lleno del vivo interés de hacer cada cosa como si fuera la primera vez, el resto se hace