Aprovechar la acción

Aprovechar la acción

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La acción es un medio muy diestro que anula el sentido egoico cuando se realiza sin que el “yo” se sienta su propietario. Es importante aprovechar la acción, gracias a que indefectiblemente debemos realizarla a cada momento. Así, inmersos en la vorágine que implica actuar a todo momento física y mentalmente, podemos convertir una a una cada acción en instrumentos de liberación del “yo”. Realizar la acción por la acción evitando el sentido de apropiación egoica es la base de la libertad y de la ética oriental.

La acción por sí misma, por actuar, no es importante; la acción por sí misma no es liberadora. Para que la acción adopte una condición que lleve al conocimiento de sí mismo ha de realizarse bajo una óptica mental aséptica carente de adueñamiento. No es necesario que la acción haga parte de una categoría ética que propicie la virtud. Creer que somos nobles o buenos por realizar un tipo específico de acción tan solo lleva a reforzar la creencia en la propia bondad, situación que finalmente está conformada de un tinte sobradamente egoísta. La virtud es un camino de convivencia social, mas no es la base de la realización interior. Una acción se convierte en liberadora cuando es posible ejecutarla sin sentido de pertenencia, sin que exista un “yo” que se jacte de realizarla bien o mal.