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El mayor dilema al que se enfrenta cualquier estudiante occidental cuando inicia la práctica meditativa, es la inoperancia de la mente como elemento de estudio de los propios procesos interiores. Esto es debido al desorden que impera en el propio instrumento mental. La mente no es un mecanismo completamente depurado y educado para detectar las variadas y sutiles actividades interiores gracias a las cuales es posible conocer diversas formas de realidad. Por ello es necesario proveerla de material organizado para que el análisis del mundo interior sea más fácil. Esta la razón de la sistematización que Sesha hace de la metafísica hindú.
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