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Este logro extraordinario lo alcanza Sesha partiendo de una de aquellas genialidades que, de tan geniales, resultan sorprendentemente simples y obvias una vez expuestas: Lo que la Conciencia conoce puede ser tratado exclusivamente como Información. Así, tenemos que hay Conciencia y hay Información; y eso es todo lo que hay. Bajo una percepción No-dual de la realidad resulta, no obstante, que la Conciencia es no-diferente de la Información, o lo que es lo mismo, que la Información es no-diferente de la Conciencia.
Partiendo de esta sencilla premisa, Sesha establece y desarrolla en su obra Los campos de cognición una cosmovisión universal en torno a la génesis y procesos de «los campos de cognición», es decir, en torno a las modalidades en que se presentan y el modo en que se interrelacionan Conciencia e Información, estableciendo cinco modalidades de campos que se encuentran respectivamente asociadas a cinco estados de conciencia o modalidades de percepción (sueño, pensamiento, observación, concentración y meditación), y definiendo las propiedades y grandes leyes comunes a tales modalidades. Una de tales modalidades es un campo cerrado de cognición que tiene la peculiaridad de que la Información aparece diferenciada entre sí y, a la vez, diferenciada de la conciencia que la percibe. Tal modalidad está asociada al estado de conciencia denominado pensamiento o estado vigílico, y constituye lo que en general, denominamos «realidad», si bien esta realidad no es la Realidad absoluta o «Realidad-en-sí» sino sólo una percepción «relativamente real», es decir, es solamente uno de los diversos modos en que la Conciencia percibe a la Información y que constituye la realidad pensada.
Cuando las obras de Sesha lleguen a ser suficientemente conocidas y asimiladas por la mente del mundo, marcarán sin duda un antes y un después en la teoría del conocimiento. La transformación consecuente en todos los órdenes, incluyendo la concepción que de nosotros mismos y del mundo tenemos, será radical. Hoy, sin embargo, todavía son obras sólo al alcance de algunas mentes particularmente abiertas y despiertas, no porque sean textos de excesiva complejidad sino porque introducen un nuevo paradigma que, lógicamente, resulta chocante a la mentalidad todavía vigente en nuestra época. No obstante, parece que éste es el tiempo apropiado para que el nuevo paradigma aparezca.
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